domingo, 17 de mayo de 2015

Onírico II

No es tan simple
caminar juntos bajo el mismo sol
sin quemarnos,
sin agotar las cuerdas del reloj,
sin mirar el aleteo físico de los años,
con la coordinación justa de la ausente competencia.

No es tan simple
alejarnos en la muerte de un beso
con el nacimiento de una caricia
donde las palabras brotan desde un exilio
para albergar en el limbo en el que nos sumergimos cotidianamente.

No es tan simple
ser piezas de un todo y pretender ser comprendidos
ser de barro en la eterna ciudad aplastante,
consumirnos en el humo de la luna
que nos conecta de un modo ancestral con la tierra,
adorar a la chingada
que nos muestra el camino
que nos impide mirar en reverso
que nos envuelve en maíz por las noches
para completar el armonioso hechizo de la vida,
para fundirnos en muchos,
para volver a la semilla,
para parir un nuevo camino con el pestañeo del sol.


                                                                                                  Adriana Comán. 

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